lunes, 15 de abril de 2013

Memoria

 Psicologia: Teoria e Pesquisa
Jan-Abr 2001, Vol. 17 n. 1, pp. 037-047

Inteligencia y Memoria de Trabajo: La Relación Entre Factor G,
Complejidad Cognitiva y Capacidad de Procesamiento1
Roberto Colom
Universidad Autónoma de Madrid
Carmen Flores-Mendoza2
Universidade Federal de Minas Gerais
RESUMEN - La psicologia experimental ha estudiado extensivamente las características de la memoria, mientras que la psicología correlacional ha actualizado las principales propiedades de la inteligencia. El acercamiento entre ambos enfoques se basa en el análisis de las relaciones entre un concepto nuclear de la memoria – la memoria de trabajo – y el principal ingrediente del concepto psicométrico de inteligencia – el factor g. Las evidencias disponibles sugieren que las diferencias individuales en g podrían ser explicadas por los conceptos cognitivos de capacidad y de velocidad asociados a la memoria de trabajo. Esas evidencias sugieren nuevos modos de mejorar la inteligencia – y, por tanto, los correlatos asociados a ella – a través del incremento de la capacidad del sistema para procesar información de manera eficiente.
Palabras clave: inteligencia; diferencias individuales; memoria de trabajo; factor g.

 La Memoria Humana.
La memoria constituye un atributo humano basado en el hecho de que las personas son capaces de almacenar información  para utilizarla posteriormente. Si se nos pregunta el significado de la palabra “radiación”, seremos capaces de explicar que se trata de ondas emitidas por determinados materiales. Para poder responder de este modo, es necesario que hayamos almacenado en el pasado el significado de esa palabra. Pero, ¿cómo se aprende y se almacena ese significado? ¿Dedicamos las personas 10 minutos al día para consultar un diccionario enciclopédico y tratar de almacenar el significado de más y más palabras? La respuesta es negativa: el significado de las palabras suele aprenderse a través de mecanismos de inferencia que permiten deducir su significado a partir del contexto. Por tanto, aprender el significado de las palabras es un proceso activo y en cierto modo no explícito. ¿Cómo podemos recuperar el significado de esas palabras? ¿Cuáles son los procesos mentales que nos permiten recuperar el significado de las palabras o cualquier otro
tipo de información? Para intentar comprender en qué consiste la memoria, los psicólogos han ideado paradigmas experimentales que han permitido poner a prueba, en los laboratorios, ese atributo humano. Estos paradigmas han servido para contrastar una serie de teorías sobre la memoria humana.
En Psicología existen, al menos, tres grandes teorías de la memoria (Smith, 1996): sobre las etapas de memoria, sobre los sistemas de memoria y basadas en los recursos de la memoria. Estas teorías poseen sus ventajas e inconvenientes, en el sentido de que son congruentes con algunas evidencias experimentales, pero incongruentes con otras. Veamos brevemente una caracterización de estas teorías. Las teorías sobre las etapas de la memoria distinguen la fase de codificación, de almacenamiento y de recuperación. La codificación se centra en la percepción de la información, el almacenamiento consiste en el mantenimiento de esa información y la recuperación se basa en el recuerdo de la información previamente almacenada. Las teorías sobre los sistemas de memoria quizá son las más conocidas. En ellas se suele distinguir entre la memoria
Sensorial (MS), la memoria a corto plazo (MCP) y la memoria a largo plazo (MLP). Aquí se supone que el sujeto recibe la información del entorno a través de los órganos de los sentidos, dando lugar a impresiones sensoriales que se almacenan en la MS, pero cuya duración no suele exceder el medio segundo. Gran parte de la información incluida en esas impresiones sensoriales, se desvanece rápidamente. La información superviviente se traslada desde la MS a la MCP, donde el sujeto ya pueda manipularla conscientemente. Al
Igual que la MS, la MCP también presenta limitaciones temporales, y, por tanto, la información tiende a perderse, bien por desvanecimiento, bien porque la llegada de nueva información desplaza a la existente. Parte de la información procesada en la MCP se traslada a la MLP, también denominada memoria permanente. La información que se almacena en la MLP se distingue en varios tipos: episódica, semántica,
procedimental, etc. Esta información almacenada puede ser recuperada posteriormente.
Finalmente, las teorías basadas en los recursos cognitivos se centran en explicar los procesos cognitivos de memorización, a partir de parámetros tales como la velocidad con la que se puede procesar mentalmente la información, la capacidad de la MCP o la habilidad para inhibir el procesamiento mental de la información irrelevante. Desde estas teorías, las limitaciones temporales de la MCP conllevan que el sujeto puede procesar una determinada cantidad de información por unidad de tiempo. Cuando un sujeto puede procesar la  información de la MCP a mayor velocidad que otro, entonces posee una ventaja, en el sentido de que podrá procesar más información por unidad de tiempo. No es éste el lugar de hacer una presentación exhaustiva
Sobre la memoria humana. Existen excelentes tratados al respecto (Anderson, 1995; Baddeley, 1997; Estes, 1987). En ellos se pueden encontrar los distintos modelos de memoria humana que se han presentado hasta la fecha. No obstante, con el ánimo de centrar la discusión, se optará aquí por un modelo de memoria propuesto por E.B. Hunt en 1971. Este modelo ha sido empleado por J.B. Carroll (1993) entre otros, para interpretar en términos cognitivos las diferencias de aptitud. Ello justifica en parte nuestra elección. El modelo de memoria de Hunt (1971) distingue entre componentes básicos de la memoria y procesos de control. Los componentes básicos son: el retén o buffer sensorial, equivalente a la memoria sensorial, la Memoria a Corto Plazo (MCP), la Memoria a Medio Plazo (MMP) y la Memoria a Largo Plazo (MLP). En una conversación, la MCP recuerda palabra por palabra, la MMP recuerda un esbozo general del tema de la conversación y la MLP conserva lo que se conoce sobre cada palabra más allá de la conversación concreta que se está manteniendo. Los procesos de control son: los procesos atencionales que permiten trasladar la información desde el retén sensorial a la MCP, los procesos de repaso que permiten evitar la pérdida de información en la MCP, los procesos de formación de bloques de información que ayudan a mantener más cantidad de información
en la MCP agrupando las piezas de información en unidades compactas, los procesos de codificación que permiten trasladar la información desde la MCP a la MLP y los procesos de búsqueda en la MLP que permiten recuperar información  almacenada en la MLP para ser manipulada en la MCP. Las investigaciones han permitido demostrar que existen notables diferencias individuales en el uso de estos procesos de control, y, por tanto, en los procesos de memorización (Carroll, 1993).
Veamos un ejemplo: Condición 1 (identificación física):
(1) Se presentan en la pantalla de un ordenador dos letras (A a).
(2) El sujeto debe decidir lo antes posible, y sin equivocarse, si las dos letras son idénticas (en este caso, el sujeto responderá que NO son idénticas).
(3) Se repite esta presentación n veces y se calcula el tiempo medio que consume cada sujeto al tomar la decisión de si las dos letras son idénticas o no lo son.
Condición 2 (identificación semántica):
(1) Se presentan en la pantalla de un ordenador dos letras (A a).
(2) El sujeto debe decidir si las dos letras poseen el mismo significado (en este caso, el sujeto responderá que SI poseen el mismo significado).
(3) Se repite esta presentación n veces y se calcula el tiempo medio que consume cada sujeto al tomar la decisión de si las dos letras significan lo mismo.
Es fácil suponer que, en promedio, los sujetos tardarán más tiempo en responder a la Condición 2 que a la Condición 1. ¿Por qué? El modelo de memoria de Hunt (1971) ayuda a encontrar una respuesta. En la condición 1, el sujeto sólo necesita introducir las dos letras en su MCP, realizar una comparación de la apariencia física de las dos letras y responder. En cambio, en la Condición 2, el sujeto necesita
introducir las dos letras en su MCP, realizar una comparación de la apariencia física de las dos letras, recurrir a su MLP para recuperar el significado de las dos letras y responder. Por tanto, hay un paso más en la condición 2 que en la Condición 1: recuperar el significado de las dos letras desde la MLP. Puesto que los procesos mentales exigen un tiempo, y dado que la Condición 2 requiere un proceso mental más que la Condición 1, entonces resulta lógico pensar que el tiempo empleado para responder será mayor en la Condición 2 que en la Condición 1. Empleando el método de sustracción, habitual en los estudios sobre cronometría mental (Smith & Jonides, 1997) se puede restar el tiempo empleado en la Condición 1 del tiempo empleado en la Condición 2 para calcular el tiempo necesario para recuperar el significado de las dos letras desde la memoria permanente. Hunt, Lunneborg y Lewis (1975) han estudiado a sujetos con distintas puntuaciones en tests estandarizados de aptitud verbal, comprobando que:
(1) Los sujetos con altas y bajas puntuaciones en esos tests emplean un tiempo equivalente en la Condición 1. Es decir, poseer una alta aptitud verbal no conlleva realizar una comparación física más rápida.
(2) Los sujetos con mayores puntuaciones en esos tests emplean menos tiempo en la Condición 2 que los sujetos con menores puntuaciones. Por tanto, las diferencias individuales en la aptitud verbal correlacionan con la velocidad con la que se pueden realizar comparaciones semánticas.
(3) Los sujetos con mayores puntuaciones emplean menos tiempo en recuperar el significado de las dos letras desde su MLP. Las diferencias individuales en aptitud verbal correlacionan con las diferencias individuales en la velocidad de recuperación de significados desde la MLP.

Concretamente, los sujetos de menor aptitud verbal tardan 3 veces más que los de mayor aptitud verbal en recuperar esos significados (86 milisegundos frente a 33 milisegundos). En suma, cuando se considera el rendimiento de los sujetos en las tareas experimentales que permiten estudiar algunos de los procesos asociados a la memoria humana, se observa que existen notables diferencias individuales. Pero, ¿son todas esas diferencias individuales igualmente relevantes? ¿Cuáles son los procesos de memoria en los que se aprecian diferencias individuales más significativas en términos psicológicos? Actualmente tiende a pensarse que esas diferencias resultan más informativas cuando se relacionan con los mecanismos de almacenamiento y procesamiento de la MCP, denominada en los últimos años memoria de trabajo (working memory).


Con este articulo podemos ver desde la simple definición de memoria pasando por sus componentes y  concluyendo con este experimento del funcionamiento y es este experimento el que justamente queremos destacar puesto que enseña cuales son los procesos que realiza la mente para recuperar aquella información almacenada. 






3 comentarios:

  1. Es impresionante la cantidad de tiempo, que demora la memoria en responder.33 milisegundos es una cifra que pareciera irreal.

    ResponderEliminar
  2. Un documento muy completo, no dejan de sorprender los datos que aparecen en esta publicación en especial lo del tiempo, al igual que en el comentario anterior, es casi irreal pensar en esa breve cantidad de tiempo. Buen trabajo chicas.


    César Palma, Danitza Salazar

    ResponderEliminar
  3. escogiste un documento muy bueno. ya que nos explica los tipos de memoria que creo que cada uno de nosotros tenía una idea pero con tus datos nos complementaste enormemente esa idea. al igual que los comentarios anteriores me es complicado creer que la memoria se demora tan poco en responder, osea 33 mili segundos es la nada misma. Además, me gustaron los ejemplos que se nombraban en el texto.
    well done guys!

    ResponderEliminar