Jan-Abr 2001,
Vol. 17 n. 1, pp. 037-047
Inteligencia y
Memoria de Trabajo: La Relación Entre Factor G,
Complejidad
Cognitiva y Capacidad de Procesamiento1
Roberto Colom
Universidad
Autónoma de Madrid
Carmen Flores-Mendoza2
Universidade
Federal de Minas Gerais
RESUMEN - La psicologia
experimental ha estudiado extensivamente las características de la memoria,
mientras que la psicología correlacional ha actualizado las principales
propiedades de la inteligencia. El acercamiento entre ambos enfoques se basa en
el análisis de las relaciones entre un concepto nuclear de la memoria – la
memoria de trabajo – y el principal ingrediente del concepto psicométrico de
inteligencia – el factor g. Las evidencias disponibles sugieren que las
diferencias individuales en g podrían ser explicadas por los conceptos
cognitivos de capacidad y de velocidad asociados a la memoria de trabajo. Esas
evidencias sugieren nuevos modos de mejorar la inteligencia – y, por tanto, los
correlatos asociados a ella – a través del incremento de la capacidad del
sistema para procesar información de manera eficiente.
Palabras clave: inteligencia;
diferencias individuales; memoria de trabajo; factor g.
La
Memoria Humana.
La memoria constituye un atributo
humano basado en el hecho de que las personas son capaces de almacenar información
para utilizarla posteriormente. Si se
nos pregunta el significado de la palabra “radiación”, seremos capaces de explicar
que se trata de ondas emitidas por determinados materiales. Para poder
responder de este modo, es necesario que hayamos almacenado en el pasado el
significado de esa palabra. Pero, ¿cómo se aprende y se almacena ese
significado? ¿Dedicamos las personas 10 minutos al día para consultar un
diccionario enciclopédico y tratar de almacenar el significado de más y más
palabras? La respuesta es negativa: el significado de las palabras suele
aprenderse a través de mecanismos de inferencia que permiten deducir su
significado a partir del contexto. Por tanto, aprender el significado de las
palabras es un proceso activo y en cierto modo no explícito. ¿Cómo podemos
recuperar el significado de esas palabras? ¿Cuáles son los procesos mentales
que nos permiten recuperar el significado de las palabras o cualquier otro
tipo de información? Para
intentar comprender en qué consiste la memoria, los psicólogos han ideado
paradigmas experimentales que han permitido poner a prueba, en los
laboratorios, ese atributo humano. Estos paradigmas han servido para contrastar
una serie de teorías sobre la memoria humana.
En Psicología existen, al menos,
tres grandes teorías de la memoria (Smith, 1996): sobre las etapas de memoria,
sobre los sistemas de memoria y basadas en los recursos de la memoria. Estas
teorías poseen sus ventajas e inconvenientes, en el sentido de que son
congruentes con algunas evidencias experimentales, pero incongruentes con
otras. Veamos brevemente una caracterización de estas teorías. Las teorías
sobre las etapas de la memoria distinguen la fase de codificación, de
almacenamiento y de recuperación. La codificación se centra en la percepción de
la información, el almacenamiento consiste en el mantenimiento de esa
información y la recuperación se basa en el recuerdo de la información
previamente almacenada. Las teorías sobre los sistemas de memoria quizá
son las más conocidas. En ellas se suele distinguir entre la memoria
Sensorial (MS), la memoria a
corto plazo (MCP) y la memoria a largo plazo (MLP). Aquí se supone que el
sujeto recibe la información del entorno a través de los órganos de los sentidos,
dando lugar a impresiones sensoriales que se almacenan en la MS, pero cuya
duración no suele exceder el medio segundo. Gran parte de la información
incluida en esas impresiones sensoriales, se desvanece rápidamente. La información
superviviente se traslada desde la MS a la MCP, donde el sujeto ya pueda
manipularla conscientemente. Al
Igual que la MS, la MCP también
presenta limitaciones temporales, y, por tanto, la información tiende a
perderse, bien por desvanecimiento, bien porque la llegada de nueva información
desplaza a la existente. Parte de la información procesada en la MCP se
traslada a la MLP, también denominada memoria permanente. La información que se
almacena en la MLP se distingue en varios tipos: episódica, semántica,
procedimental, etc. Esta información
almacenada puede ser recuperada posteriormente.
Finalmente, las teorías basadas
en los recursos cognitivos se centran en explicar los procesos
cognitivos de memorización, a partir de parámetros tales como la velocidad con
la que se puede procesar mentalmente la información, la capacidad de la MCP o
la habilidad para inhibir el procesamiento mental de la información
irrelevante. Desde estas teorías, las limitaciones temporales de la MCP
conllevan que el sujeto puede procesar una determinada cantidad de información por
unidad de tiempo. Cuando un sujeto puede procesar la información de la MCP a mayor velocidad que
otro, entonces posee una ventaja, en el sentido de que podrá procesar más
información por unidad de tiempo. No es éste el lugar de hacer una presentación
exhaustiva
Sobre la memoria humana. Existen
excelentes tratados al respecto (Anderson, 1995; Baddeley, 1997; Estes, 1987).
En ellos se pueden encontrar los distintos modelos de memoria humana que se han
presentado hasta la fecha. No obstante, con el ánimo de centrar la discusión,
se optará aquí por un modelo de memoria propuesto por E.B. Hunt en 1971. Este modelo
ha sido empleado por J.B. Carroll (1993) entre otros, para interpretar en
términos cognitivos las diferencias de aptitud. Ello justifica en parte nuestra
elección. El modelo de memoria de Hunt (1971) distingue entre componentes
básicos de la memoria y procesos de control. Los componentes básicos son:
el retén o buffer sensorial, equivalente a la memoria sensorial, la
Memoria a Corto Plazo (MCP), la Memoria a Medio Plazo (MMP) y la Memoria a
Largo Plazo (MLP). En una conversación, la MCP recuerda palabra por palabra, la
MMP recuerda un esbozo general del tema de la conversación y la MLP conserva lo
que se conoce sobre cada palabra más allá de la conversación concreta que se
está manteniendo. Los procesos de control son: los procesos atencionales
que permiten trasladar la información desde el retén sensorial a la MCP, los
procesos de repaso que permiten evitar la pérdida de información en la MCP, los
procesos de formación de bloques de información que ayudan a mantener más
cantidad de información
en la MCP agrupando las piezas de
información en unidades compactas, los procesos de codificación que permiten trasladar
la información desde la MCP a la MLP y los procesos de búsqueda en la MLP que
permiten recuperar información almacenada
en la MLP para ser manipulada en la MCP. Las investigaciones han permitido
demostrar que existen notables diferencias individuales en el uso de estos
procesos de control, y, por tanto, en los procesos de memorización (Carroll,
1993).
Veamos un ejemplo: Condición 1
(identificación física):
(1) Se presentan en la pantalla
de un ordenador dos letras (A a).
(2) El sujeto debe decidir lo
antes posible, y sin equivocarse, si las dos letras son idénticas (en
este caso, el sujeto responderá que NO son idénticas).
(3) Se repite esta presentación n
veces y se calcula el tiempo medio que consume cada sujeto al tomar la
decisión de si las dos letras son idénticas o no lo son.
Condición 2 (identificación
semántica):
(1) Se presentan en la pantalla
de un ordenador dos letras (A a).
(2) El sujeto debe decidir si las
dos letras poseen el mismo significado (en este caso, el sujeto responderá
que SI poseen el mismo significado).
(3) Se repite esta presentación n
veces y se calcula el tiempo medio que consume cada sujeto al tomar la
decisión de si las dos letras significan lo mismo.
Es fácil suponer que, en
promedio, los sujetos tardarán más tiempo en responder a la Condición 2 que a
la Condición 1. ¿Por qué? El modelo de memoria de Hunt (1971) ayuda a encontrar
una respuesta. En la condición 1, el sujeto sólo necesita introducir las dos
letras en su MCP, realizar una comparación de la apariencia física de las dos
letras y responder. En cambio, en la Condición 2, el sujeto necesita
introducir las dos letras en su
MCP, realizar una comparación de la apariencia física de las dos letras,
recurrir a su MLP para recuperar el significado de las dos letras y responder. Por
tanto, hay un paso más en la condición 2 que en la Condición 1: recuperar el
significado de las dos letras desde la MLP. Puesto que los procesos mentales
exigen un tiempo, y dado que la Condición 2 requiere un proceso mental más que
la Condición 1, entonces resulta lógico pensar que el tiempo empleado para
responder será mayor en la Condición 2 que en la Condición 1. Empleando el método
de sustracción, habitual en los estudios sobre cronometría mental (Smith
& Jonides, 1997) se puede restar el tiempo empleado en la Condición 1 del
tiempo empleado en la Condición 2 para calcular el tiempo necesario para
recuperar el significado de las dos letras desde la memoria permanente. Hunt,
Lunneborg y Lewis (1975) han estudiado a sujetos con distintas puntuaciones en
tests estandarizados de aptitud verbal, comprobando que:
(1) Los sujetos con altas y bajas
puntuaciones en esos tests emplean un tiempo equivalente en la Condición 1. Es decir,
poseer una alta aptitud verbal no conlleva realizar una comparación física más
rápida.
(2) Los sujetos con mayores
puntuaciones en esos tests emplean menos tiempo en la Condición 2 que los
sujetos con menores puntuaciones. Por tanto, las diferencias individuales en la
aptitud verbal correlacionan con la velocidad con la que se pueden realizar
comparaciones semánticas.
(3) Los sujetos con mayores
puntuaciones emplean menos tiempo en recuperar el significado de las dos letras
desde su MLP. Las diferencias individuales en aptitud verbal correlacionan con
las diferencias individuales en la velocidad de recuperación de significados
desde la MLP.
Concretamente, los sujetos de menor aptitud verbal
tardan 3 veces más que los de mayor aptitud verbal en recuperar esos
significados (86 milisegundos frente a 33 milisegundos). En suma, cuando se
considera el rendimiento de los sujetos en las tareas experimentales que
permiten estudiar algunos de los procesos asociados a la memoria humana, se observa
que existen notables diferencias individuales. Pero, ¿son todas esas
diferencias individuales igualmente relevantes? ¿Cuáles son los procesos de
memoria en los que se aprecian diferencias individuales más significativas en
términos psicológicos? Actualmente tiende a pensarse que esas diferencias resultan
más informativas cuando se relacionan con los mecanismos de almacenamiento y
procesamiento de la MCP, denominada en los últimos años memoria de trabajo (working
memory).
Con este articulo podemos ver desde la simple definición de memoria pasando por sus componentes y concluyendo con este experimento del funcionamiento y es este experimento el que justamente queremos destacar puesto que enseña cuales son los procesos que realiza la mente para recuperar aquella información almacenada.
Es impresionante la cantidad de tiempo, que demora la memoria en responder.33 milisegundos es una cifra que pareciera irreal.
ResponderEliminarUn documento muy completo, no dejan de sorprender los datos que aparecen en esta publicación en especial lo del tiempo, al igual que en el comentario anterior, es casi irreal pensar en esa breve cantidad de tiempo. Buen trabajo chicas.
ResponderEliminarCésar Palma, Danitza Salazar
escogiste un documento muy bueno. ya que nos explica los tipos de memoria que creo que cada uno de nosotros tenía una idea pero con tus datos nos complementaste enormemente esa idea. al igual que los comentarios anteriores me es complicado creer que la memoria se demora tan poco en responder, osea 33 mili segundos es la nada misma. Además, me gustaron los ejemplos que se nombraban en el texto.
ResponderEliminarwell done guys!